Mancha De Caratrame Y Óleo Sobre Lienzo Roberto Mantellini 35X25 Cm - 2004

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Manchas de alquitrán aceite sobre lona Roberto Mantellini 35x25 cm - 2004

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"Manchas de alquitrán"Óleo sobre lienzo de Roberto Mantellini - 2004"

Dimensiones de la lona 35x25 cm
Formato de obra enmarcada (fotos 2, 3 y 4) 48x38 cm 

Certificado de garantía de galería incluido.

ATENCIÓN: el marco suministrado con la tabla es el que se muestra en la foto n.o 2. Las fotos 5, 6 y 7 que reproducen el trabajo en diferentes tipos de chasis se proporcionan solo a título indicativo.

Roberto Mantellini nació en Nápoles en 1946. El encuentro con la pintura ocurre muy temprano. La pasantía con el profesor Amilcare Astone, pintor de gran sensibilidad, fue fundamental, ya que lo preparó para ingresar a la escuela secundaria de arte de Nápoles, donde se graduó en 1965. Durante este período tuvo el privilegio de estudiar con maestros como los jóvenes profesores Gianni Pisani, Carmine di Ruggiero, Bruno Starita y los menos jóvenes Guido Tatafiore, Raffaele Lippi y Domenico Spinosa. La producción artística de Roberto Mantellini se distingue por su profunda investigación sobre la condición existencial del hombre contemporáneo, a través de la exclusión de las figuras humanas de sus representaciones de paisajes urbanos. La ausencia de personas en sus obras no es una simple omisión, sino un acto deliberado que coloca al medio ambiente en el centro de su investigación artística como reflejo de la soledad y la alienación modernas. Los paisajes urbanos que pinta, impregnados de un aura de suspensión y silencio, se convierten en metáforas de un vacío existencial que impregna la vida burguesa, que observa a través de un prisma crítico.

Mantellini construye una visión del mundo en la que se siente la presencia humana, pero no se representa explícitamente, como si la humanidad ya hubiera desaparecido o estuviera a punto de desaparecer. Su arte no se centra en detalles objetivos que pueden colocar la obra en un contexto específico, sino que, como señalamos, se centra en la interioridad y la condición existencial del hombre. Las ciudades representadas, desiertas y desnudas, adquieren una apariencia casi abstracta, convirtiéndose en lugares simbólicos donde se amplifica la sensación de desorientación y pérdida. Este enfoque sugiere una crítica sutil de la modernidad y su incapacidad para conectar auténticamente a las personas.

La estética existencialista de Mantellini requiere una reflexión sobre el significado de las relaciones humanas en el contexto de una vida que parece mecanizada y sin propósito. La ausencia de personajes en sus cuadros no anula la historia, sino que la amplifica, invitando al espectador a preguntarse qué falta, qué no se dice. La escena es realista, pero lo que importa no es la adhesión a la realidad externa, sino su transfiguración en una clave emocional y conceptual. 

En conclusión, la obra de Roberto Mantellini representa una especie de meditación visual sobre la existencia, donde la ausencia se convierte en símbolo de la crisis de las relaciones humanas y la condición existencial del individuo en la sociedad contemporánea. Sus paisajes urbanos, desprovistos de personas, ofrecen elementos de reflexión sobre la deshumanización de la vida cotidiana y sobre esta condición de aislamiento que parece caracterizar la vida moderna.

Roberto Mantellini nació en Nápoles en 1946. El encuentro con la pintura ocurre muy temprano. La pasantía con el profesor Amilcare Astone, pintor de gran sensibilidad, fue fundamental, ya que lo preparó para ingresar a la escuela secundaria de arte de Nápoles, donde se graduó en 1965. Durante este período tuvo el privilegio de estudiar con maestros como los jóvenes profesores Gianni Pisani, Carmine di Ruggiero, Bruno Starita y los menos jóvenes Guido Tatafiore, Raffaele Lippi y Domenico Spinosa. La producción artística de Roberto Mantellini se distingue por su profunda investigación sobre la condición existencial del hombre contemporáneo, a través de la exclusión de las figuras humanas de sus representaciones de paisajes urbanos. La ausencia de personajes en sus obras no es una simple omisión, sino un acto
Roberto Mantellini nació en Nápoles en 1946. El encuentro con la pintura ocurre muy temprano. La pasantía con el profesor Amilcare Astone, pintor de gran sensibilidad, fue fundamental, ya que lo preparó para ingresar a la escuela secundaria de arte de Nápoles, donde se graduó en 1965. Durante este período tuvo el privilegio de estudiar con maestros como los jóvenes profesores Gianni Pisani, Carmine di Ruggiero, Bruno Starita y los menos jóvenes Guido Tatafiore, Raffaele Lippi y Domenico Spinosa. La producción artística de Roberto Mantellini se distingue por su profunda investigación sobre la condición existencial del hombre contemporáneo, a través de la exclusión de las figuras humanas de sus representaciones de paisajes urbanos. La ausencia de personajes en sus obras no es una s