Primera entrega de la serie protagonizada por el comisario Simon Serrailler. En un pequeño pueblo inglés, una mujer desaparece en medio de la niebla. La policía local no le da importancia, pero la joven sargento Freya Graffham, recién llegada de Londres, decide investigar el caso, especialmente tras encontrar una nota y un juego de gemelos entre las pertenencias de la desaparecida. La novela destaca por su evocación de la atmósfera del mal y la aguda caracterización psicológica, lo que explica su éxito tanto entre la crítica como entre los lectores.