Mono fetiche Baoulé. Pieza antigua de más de 50 años. Pieza sobre base.
En general, el mundo agrícola de Baoulé adora a varias deidades agrarias.
Estos siempre están representados por personajes mitad hombre, mitad bestia.
El mono es uno.
Su postura es siempre la misma:
se encuentra en la actitud de un receptor de ofrendas.
Tiene las piernas dobladas y en sus manos todavía hay una taza, que coloca debajo de su barbilla.
Estas estatuillas encarnan al genio mono, Gbékré, un personaje formidable y temido que puede provocar fenómenos de posesión.
Se mantienen en los márgenes del pueblo y se les considera el receptáculo de la fuerza devastadora del animal.
Durante la siembra, la cosecha o simplemente para ahuyentar a los malos espíritus, el responsable de su culto (probablemente el culto Mbra) derramará diferentes materiales a modo de ofrendas:
gachas de mijo, huevos, sangre, carne...
Estas ofrendas explican el aspecto crujiente que recubre la mayor parte de las veces estas estatuillas.