Hombres y mujeres transitan por el campo mexicano como personajes extraviados en un territorio sin tiempo. La paz parece una realidad angustiosamente cercana que no llega a cumplirse, pues los ecos de una antigua violencia brotan súbitamente en los ríos, los cerros, los pueblos y desiertos.
Con un conjunto de personajes que sentimos incómodamente cercanos, Sabino Luévano rinde homenaje al milagro literario que son los cuentos contenidos en El llano en llamas, juega con el imaginario que vive en ellos y nos invita a hacernos desde un inhóspito presente las mismas preguntas misteriosas implícitas en ellos: ¿qué es el destino?, ¿es la nuestra una poética del desamparo y la desolación?