Una loba. Un vampiro. Un libro maldito que no debería ser abierto durante el solsticio. Una novela breve autoconclusiva en el universo de Los Vampiros de Emberbury y Las Brujas de la loba Tanaya acepta la misión de encontrar un antiguo grimorio, solo tiene claro una cosa: los vampiros son el enemigo. Pero la magia no entiende de prejuicios, ni mucho menos de rencores sigue el rastro del libro a través de un bosque cubierto de nieve, hasta un viejo monasterio perdido en las montañas. Allí, un coven de brujas se prepara para una fiesta de máscaras en la noche más larga del añ, un vampiro culto, refinado y peligrosamente encantador, ha sido enviado con el mismo objetivo. La ley de sus mundos es clara: lobos y vampiros no pueden mezclarse. Pero cuando una tormenta de nieve los atrapa entre bosques helados, secretos antiguos y hechizos inestables, Tanaya y Alois se ven obligados a códex que buscan podría desatar un poder capaz de poner fin a todos los seres sobrenaturales... o de cambiar para siempre el destino de sus máscaras y velas, besos casi dados y verdades que duelen más que cualquier colmillo, Tanaya tendrá que decidir qué está dispuesta a sacrificar. Su misión. Su lealtad. O a ese vampiro al que se suponía que debía que encontrarás en estas páginas: