Esta pieza de gres escultórico del siglo XX es un claro ejemplo de trabajo artesanal en gres, inspirada directamente en la forma natural del erizo de una castaña. El artista utilizó hábilmente esmaltes en contraste para crear profundidad visual y táctil. El cuerpo principal presenta un esmalte de acabado texturizado y mate en tonos terrosos de beige y crema, capturando la cualidad orgánica de la cáscara. Esta superficie contrasta con las robustas púas modeladas a mano. Un rasgo definitorio es la sección superior, acabada en un esmalte brillante, profundo y oscuro, que imita la suave castaña emergiendo de su erizo. Es una obra convincente que equilibra una presencia cruda, casi brutalista, con una refinada celebración de las formas naturales.
Dimensiones: Alto 18 cm x Ancho 25 cm x Fondo 25 cm