| Ref. original: P0413 |
Servir un mortero de sesenta centímetros exigía veintiún hombres: el jefe de pieza, el conductor, su ayudante y dieciocho sirvientes. El proyectil llegaba desde un transporte de munición construido sobre chasis de carro Panzer IV, del que se modificaron veintidós ejemplares, y se introducía con ayuda de grúa. El arma solo podía cargarse con el tubo a elevación cero, así que tras cada disparo había que bajarlo, cargar y volver a apuntar; de ahí un ritmo de fuego de un proyectil cada diez minutos. Con ese tempo, la dotación medía su jornada en unos pocos disparos.